En un
partido mediocre, el equipo del virrey se pudo llevar tres puntos de la mano de
la varita de Román. Con un derechazo infernal, como aquellos que quien supo
hacer en sus mejores épocas y que marcaron historia, la clavó en el extremo
derecho del ángulo de Javier García, imposible para los de victoria, al minuto
46 del partido, cuando el empate parecía caer de maduro.
Los de
victoria manejaron los hilos del partido durante ambos tiempos, y tenían por
delante un Boca “apichonado”, desconocido, que jugó, por lejos, el peor partido
desde hace ya mucho tiempo. Pasar la mitad de cancha era tarea titánica, y ni
hablar de coordinar 3 pases después de los 50 metros. Tigre presionaba, y bien,
en mitad de cancha y salía nuevamente de contra. Un equipo que mostró un
dinamismo espectacular, y que no pudo concretar ninguna de sus jugadas de
ataque. De lo mejor Perez García, el conductor natural del juego de Tigre. El
10 cuajó un par de jugadas y llevó las riendas de su equipo como quien sabe.
Pero esto
es lo mágico del fútbol. No siempre ganan quienes mejores juegan, sino que
ganan los que meten los goles. En esta oportunidad, Boca fue quien convirtió.
El post-partido dió que hablar también, con el tema latente de la renovación
del 10 “Xeneixe”. Los admiradores de Riquelme salieron disparados en las redes
sociales a indagar sobre “¿Qué más necesitan ver para renovarle?”. Hubo
quienes, sin embargo, han criticado el nivel del 10 en el partido, a pesar de
su gol. Lo cierto es que el rendimiento general no fue nada bueno. Si no
hubiese sido por el gol, uno no sabe como catalogar la actividad de JR.
Se vienen
días trascendentes, falta poco para el mundial, y el mercado de invierno es
toda una incógnita sobre quienes se van y quienes se quedan. Más incógnita
resulta quienes serán las caras nuevas. Por ahora, un lateral derecho y un
puntero son las necesidades. Después, el virrey decidirá. Pero esta vez,
esperamos que sea de mejor manera.
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